"El Pueblo"

 

Este pequeño pueblo, que, sorprendentemente, atesora más de 1.000 años de historia y leyendas unidas a los Templarios, fue avanzadilla de los Templarios de Ponferrada para proteger a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela hasta su llegada al Bierzo, especialmente de los bandidos que acechaban en el Camino. Los peregrinos paraban aquí a recobrar fuerzas y agruparse para pasar las cumbres del peligroso Monte Irago, donde acechaban los bandidos, aprovechando el terreno escabroso y el mal tiempo marcado por la niebla y las intensas nevadas que azotaban especialmente esta subida. Está documentada la existencia desde, al menos, principios del siglo XIII de una Casa Templaria en Rabanal.

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción o Santa María pertenecía a los Templarios. Es una muestra austera y bien conservada de estilo románico (año 1112), considerada ejemplar único del estilo románico-leonés. Aún conserva funcionando el reloj de la "espadaña" (nombre que recibe la torre por su forma de espada), el cual fue construido por Canseco, el mismo artesano que el famoso reloj madrileño de la Casa del Reloj. Sus enormes campanas no sólo se tañen desde siglos para llamar a misa los domingos fiestas religiosas, sino también para avisar de peligros (fuego en el monte, proximidad de fuerte tormenta, etc.).

 


 

 

"Historia"

 

Desde principios del siglo XI hay documentaciñn de su historia en la catedral de Astorga, entonces era conocido como "Rabanalles", debiendo englobar a Rabanal del Camino y al vecino Rabanal Viejo. También el "Codex Calistinus" (primera guía del viajero y por etapas del Camino de Santiago en la Edad Media, siglo XIII) menciona a Rabanal del Camino como "Raphanellus", apodándole con el sobrenombre de "Captivus" ("el pequeño"), señalñndolo como fin de la novena etapa y comienzo de la décima, desde donde espera una dura subida a unos 8 Km. hasta la Cruz de Ferro.

Su mayor apogeo e importancia histórica tuvo lugar en la Edad Media, entre los siglos XII y XIV, época en la que llega a tener varios hospitales y albergues para el peregrino, destacando entre todos el Hospital eclesiástico de San Gregorio. Así, el lugar fue dotado de fueros por Fernando II en 1169, y se sabe que Felipe II, rey bajo cuyo reinado el Imperio español alcanza su máximo esplendor (siglo XVI), se hospeda en la conocida casa de las Cuatro Esquinas (todavía en pie en la C/ Real) en su peregrinación a Santiago y salidas de cacería.

Dentro del género de la épica medieval gala, la "Crónica de Anseïs", con probables notas históricas, narra y describe como tras celebrarse en Rabanal el desposorio entre Anseïs de Cartago, un altivo y fiel caballero bretón del ejército de Carlomagno (siglo VIII-IX), y Gaudise, princesa mora hija de un sultán sarraceno (rey moro), ambos (Anseïs y Carlomagno) subieron recién finalizada la ceremonia nupcial al monte de Rabanal ("Mont de Rabanel"), y desde allí se recrearon contemplando sus conquistas (Astorga, Mansilla y Sahagún).

 

 


 

 

"Sus gentes y tradiciones"

 

Rabanal del Camino es el penúltimo pueblo de La Maragatería leonesa en el camino a la Cruz de Ferro, antes de entrar en tierras bercianas (comarca de El Bierzo). La comarca de La Maragatería está formada por pueblos de transición entre el páramo y la montaña leonesa, de lomas pardas y tierras más bien pobres, observádose este hecho especialmente en Rabanal, a partir del cual, sitiado a 1.150 mts. sobre el nivel del mar, cambia drásticamente la orografía del terreno y comienza una subida a través del Monte Irago y Puerto del Foncebadón hasta la famosa Cruz de Ferro, cumbre del Monte Irago, situada a unos 1.500 mts. de altitud.

La arquitectura tradicional de Rabanal del Camino, al igual que la de los demás pueblos maragatos, está marcada por casonas macizas de piedra de alto y bajo con corredor, con gran patio en el centro y grandes puertas para permitir antaño el paso de los carros y "bueyes", carros también muy asociados a la figura del Arriero maragato, o mercader que durante siglos se dedicó al intercambio de productos entre el interior de Castilla y la Costa Cantábrica, ocupación típica de los maragatos de antaño. Por ello, las calles principales suelen ser anchas y empedradas, para permitir el paso de los carruajes y evitar la aparición de surcos. Otro ejemplo de vivienda ancestral son las llamadas cabañas "teitadas", casas de piedra de origen celta cubiertas a dos aguas por techumbre de centeno, pajar retamas y otras fibras vegetales.

Sobre el origen de la denominación de los maragatos, se barajan varias hipótesis, siendo la más plausible la que dice que deriva del término "mauri captus", moros cautivos para las explotaciones mineras de la zona, pues no hay que olvidar que la comarca maragata fue una zona de continuas conquistas y reconquistas árabes y cristianas que tuvieron como epicentro la bimilenaria ciudad romana de Astorga, a 22 Km. de Rabanal, quedándose en la zona árabes que convivieron y se entremezclaron con la población autóctona de origen cántabro-astúr (celtas) y visigótico. Posteriormente (Del siglo XVI al XIX), la población rural y burguesa practicó cierta endogamia, conservándose ciertas costumbres y tradiciones marcadas por una sociedad cuasi-matriarcal (las mujeres administraban el dinero y la casa, pero tenían que ser fuertes porque trabajan tanto en las labores agrícolas y ganaderas como en las domésticas), tales como el traje típico maragato unido al baile o jota marataga y su música de tamborilero, flauta y castañuelas, o, en lo que respecta a la gastronomía popular, el famoso cocido maragato y las mantecadas de Astorga.

 

 


 

 

"Otras leyendas"

 

Las dos ermitas del pueblo, también tienen su historia... Justo antes de entrar al pueblo nos encontramos con la Ermita del Bendito Cristo de la Vera Cruz, del siglo XVIII, que tiene fama de conceder favores relacionados con la cura de enfermedades, habiéndose constatado más de un milagro en el pasado. El 14 de septiembre se celebra la fiesta en honor al Cristo de la Vera Cruz, y en ella se ofrenda "el Ramo", que es un gran palo en forma de cruz profusamente adornado y con 24 huecos para poner velas, colocándose y encendiéndose una por cada milagro que el Cristo ha realizado durante el año, siendo raro el año y procesión que no son encendidas las 24 velas. La segunda ermita, ubicada ya en la C/ Real del pueblo, es la Ermita de San José, cuya construcción, en el primer tercio del siglo XVIII, se debe a la honradez de un arriero maragato llamado José Calvo Cabrera, el cual recibió el encargo de transportar un paquete que alguien tendría que ir a recoger a la propia casa del arriero. Pasados varios años, viendo que nadie había venido por el misterioso paquete, el arriero decidió abrirlo por si encontraba algún dato sobre la persona destinataria del mismo, y lo que descubrió con sorpresa fue una arqueta repleta de monedas y objetos de oro. No queriendo aprovecharse de aquel tesoro sin dueño e interpretándolo como una especie de "señal" o milagro, el arriero destinó el tesoro a la construcción de la Capilla de San José, con un apreciado retablo barroco en pan de oro, y vivió en una casa contigua que conectaba directamente con el coro de la ermita a través de un pasadizo aéreo. Esto cuenta la tradición. Pero, la realidad y seguimiento de sus actuaciones registradas en el notario y sus propios testimonios escritos ponen de manifiesto que la fortuna acumulada por el denominado como arriero de Rabanal no tuvo su origen en tesoros que nadie perdía, sino en su capacidad de negocio, favorecida por las circunstancias de la época, convirtiéndose en el maragato más grande, que se permitió el lujo, previa concesión papal, de construir su propia iglesia ermita junto a su casa.

En la actualidad, frente a la Iglesia románica de La Asunción, se ubica desde el año 2001 el Monasterio de San Salvador del Monte Irago, fundado por una pequeña comunidad de monjes benedictinos que ofician la Iglesia parroquial, las misas de mañanas, el Oficio de Vísperas (19 h.) y la Oración de Completas (21:30h.) en Canto Gregoriano, finalizando esta última con la ya conocida Bendición de Peregrinos. Por último, excavaciones realizadas en esta Iglesia de La Asunción en el año 2006 con calas de hasta 3 mts. de profundidad, añaden aún más misterio así como interés arqueológico al lugar, encontrándose numerosos enterramientos funerarios, tanto dentro del templo como en su perímetro exterior, siendo los más profundos de origen medieval, y estando caracterizados por un pequeño ajuar funerario bajo una teja colocada tras la cabeza del difunto.

Por todo ello y más, hoy por hoy Rabanal sigue siendo un enclave pequeño a la par que importante dentro del Camino De Santiago.

 

 

Os esperamos en Rabanal del Camino